Historias, poesías, reflexiones y críticas literarias. Todo por el amor a la literatura…

Tag: vacío

Las cenizas

Así que a esto se reduce tu existencia. O tal vez sean nuestros recuerdos que acaban de esta manera, en una bolsa que pesa unos cuantos gramos. Hace dos semanas te tenía en mi regazo, ronroneando tranquilamente. Acariciaba tu cabecita y, es cierto, estabas más delgado, más débil y tus días parecían cada vez más pesados. Empero te veía vital y con ánimos. 
Hasta que de pronto tu cuerpo ya no pudo más… y me dejaste. Ahora, lo único que me queda de ti es una cajita con una bolsita que posee tus restos. El polvo de lo que fuiste. Eso, y el vacío que dejó tu ausencia. Tu lugar favorito en el sofá o en el suelo junto a la puerta del balcón no son sino lugares del apartamento.

Te extraño, amigo mío, aunque mantengo con cariño el lazo que nos unió durante todos esos años. Todas nuestras experiencias juntos y todo lo que viviste conmigo: mi primer marido, mis subsecuentes parejas, todas las mudanzas que tanto te estresaban, incluyendo de una provincia a otra, las visitas al veterinario, el susto que me diste cuando unos años antes casi mueres. Eras una criatura resistente… hasta que dejaste de serlo. 

Gracias por haberme elegido para cuidarte. Te quise, te quiero, te querré.


14 de octubre, 2019

Fracaso

Desilusión. Frustración.
Un mundo sin solución.
Una mente preñada de caos,
miedo, tribulación y recuerdos vagos.

Gritar sin emitir sonido.
Muda de repente
Carente de futuro y presente.
Perdida en un murmullo omitido.

Preguntas sin respuestas.
Abismos de dudas inexorables
Rodeados de un vacuo palpable
Marcando el principio de un fin inevitable.

Miedo. Desesperación.
De pronto, una mota de amor,
Ataca al temor.
Paz. Compasión.
Una melodía armoniosa
Se escucha en mi corazón.


Junio 2019

Soledad

No me toques con esa mano,
fría, muerta y aterradora.
No quiero sentir tu vacío,
ni que me tientes con esos dedos delicados.
No me engañas,
sé lo que buscas.
No cederé a tus súplicas,
no seré tu prisionera.
Apártate de mí,
no te daré mi alma.
Te doy la espalda
y saludo a tu enemigo.
No me ha visto
mas yo no desisto.
Le extiendo la mano,
aunque no la toca.
Me mira con desprecio
y el pánico me invade.
Me miras con ternura…
¡Yo no te quiero!
Me buscas…
Procuro escaparme.
¿No ves que me asustas?
¿Que busco una salida?
Corro, huyo, persigo a tu enemigo…
pero le he perdido.
Con una lágrima solitaria
que lentamente atraviesa mi mejilla,
te miro y me sonríes.
Mis brazos te buscan,
cuando te encuentran
me percato que estoy perdida.
Soledad,
aquí me tienes…
única amiga,
mi peor enemiga.

Abril 2005