Historias, poesías, reflexiones y críticas literarias. Todo por el amor a la literatura…

Tag: pasión

El beso

Magia, deseo y anhelo
se despertaron en mí
cuando tus dulces labios
a los míos se unieron.

Magia, excitación y añoranza
sentí cuando tu traviesa lengua
en mi boca se perdió,
buscando la mía con pasión.

Magia, nostalgia y flaqueza
se apoderaron de mí
cuando todo empezó con ese beso.

Zozobra, agitación y perdición
me aprisionaron cuando
tus labios de los míos se ausentaron.

Zozobra, tristeza y miedo
sufrí cuando supe que
no volvería a vivir por ese beso.

12 de marzo, 2012

Pregunta

Su cabeza descansaba sobre su pecho. Ambos permanecían desnudos y sudados tras haber compartido sus cuerpos el uno con el otro. Ella estaba allí acostada, pensativa; cavilando sobre la respuesta a la pregunta que él le acababa de hacer. No sabía bien cómo contestar, pero sabía que no podía permanecer callada. Él empezaría a inquietarse y preguntarle nuevamente. “¿Qué es lo que quieres?” Había preguntado. Una cuestión en naturaleza tan simple… y sin embargo, tan maldita y difícil de contestar.

“Supongo” dijo finalmente “que quiero las cosas simples de la vida: alegría, felicidad, libertad…”

“¿Y cómo son ésas las cosas simples?” Preguntó con una sonrisa pícara. Se sentía filosófico y dispuesto a escarbar su mente.

“Pues…” empezó, devolviéndole la sonrisa “… están a nuestro alcance. Por lo tanto, lo único que se encuentra de por medio somos nosotros mismos.” Le guiñó un ojo. Él se percató de que estaba fingiendo timidez.

“Ahora no haces sino irte por las ramas. ¿Por qué no dices lo que realmente quieres decir?” Preguntó, mirándola con sus ojos marrones penetrantes.

Ella sintió como si le estuviera estudiando el alma, leyéndole los ojos y descubriendo la verdad que se escondía tras de ellos. No le gustaba cuando él sabía más de lo que ella quería compartir. Sin embargo, le encantaba que la conociera tan bien.

Ella sabía lo que quería, ¿o no?. Pensaba que lo sabía. No quería pronunciar las palabras porque significaría expresar lo que se encontraba en su corazón y no estaba preparada para ello. Más aún, sabía que ÉL no estaba preparado para ello. Él disfrutaba de su compañía, ¿pero cuánto? No estaba segura. Era difícil descifrar lo que él sentía.

“Te quiero a ti.” Quería decir, pero el mero pensamiento de las palabras saliendo de sus labios le secaban la boca y un nudo se formaba en su estómago. Simplemente no podía.

Por lo tanto, sonrió.

“¿Por qué tienes que ser tan fastidioso y exigente? Los deseos van y vienen. Lo que quiero hoy no es necesariamente lo mismo que querré mañana o dentro de una semana. ¿Qué quieres tú?”

Le acarició su pecho desnudo, su piel suave bajo su tacto. Él cerró los ojos, viviendo el momento. No pensó sino en la pregunta. Sabía lo que quería, ¿pero querría oírlo ella?

“No, no, preciosa. Eso no lo puedes hacer.” Dijo, la tomó por las muñecas y se sentó suavemente sobre ella, contemplando sus ojos verdes profundamente. La mirada de él era tan intimidatoria que tuvo que evadirla.

“¿Hacer qué?” Preguntó, perfectamente consciente de a qué se refería.

“Devolver la pregunta antes de contestarla.” Dijo, soltando una de sus muñecas y pasando sus dedos a través de su pecho y su estómago. Ella se sintió vagamente excitada y movió su cabeza hacia la de él para besarle. Él se alejó, provocándola y castigándola.

“No. No antes de que hayas contestado. ¿Qué quieres?”

“¿Por qué quieres saberlo con tanto fervor?”

“Porque soy persona curiosa y es una pregunta simple. ¿Por qué tienes que complicarla más de lo que realmente es?”

“Eso es cuestión de percepción.” Contestó ella, levemente molesta.

“Sin duda. Pero sigues evadiendo la pregunta, y cuanto más lo haces, más me pregunto por qué.” Dijo juguetón, consciente de su desagrado.

“Hagamos un trato. Dejemos la pregunta sobre la mesa y la responderé cuando sienta que es un buen momento para mí y esté preparada para ello, sea lo que sea lo que quiera.”

“Me parece justo.” Dijo, sonriendo, acercando el cuerpo de ella hacia el suyo, besando su cuello, enlazando sus dedos entre los de ella, su aliento en su oreja, suavemente, él susurra:

“Yo sé lo que quiero. Te quiero a ti.” Ella suspira, una tenue sonrisa dibujándose en su semblante. Él besa sus labios.