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La última reunión

Su reticencia a confiarle su situación era natural. En su vida la habían juzgado y abandonado suficientes veces como para crear esa paranoia y desconfianza inherente a su persona. Eran tiempos de insatisfacción y sedición. No era solo ella… Sabía que las circunstancias eran desafiantes para la gran mayoría. Se sentía débil, frustrada y abatida. Su última pareja la había conminado incesantemente hasta el punto que se había perdido a sí misma. No le apetecía hacer nada. Había quedado en encontrarse con Álex en la tarde para planear y discutir siguientes pasos. Sabía que era arriesgado, pero algo había que hacer. Sin embargo, su amigo había comentado que Lidia le acompañaría. Ésta era una joven insípida y con un alto complejo de superioridad. A ser sinceros, Sara no la soportaba ni aún cuando no abría la boca. Aún así, Lidia al menos pensaba por sí misma. No se la podía acusar de ser gregaria, como la gran mayoría de la gente por esa época. Era prácticamente imposible hablar con alguien de la situación actual sin recibir una mirada extraviada y confusa.
En los últimos cinco años la gente había empezado a cambiar. Cada vez más y más personas aceptaban lo que el gobierno y los medios de comunicación les ofrecía. Era como si un enchufe en el cerebro se hubiese apagado permanentemente. No había otra manera de explicarlo, era incongruente.
Unas semanas antes se había manifestado un grupo de gente —cosa que ocurría cada vez con menos frecuencia y con grupos cada vez más exiguos— lo cual había tenido un final cruento. Pensar en ello le provocaba náuseas. La vida, la sociedad… Se habían convertido en una realidad especular. Lo suficientemente parecida a lo que había sido, pero sin realmente adaptarse del todo.
Esa tarde, durante la reunión, querían encontrar la manera de encauzar una solución apropiada a la organización que luchaba por combatir la presente situación.
El gobierno, con el apoyo de los medios de comunicación, fustigaban a cualquiera que se les opusiera, por lo que las reuniones furtivas en grupo eran cada vez más difíciles de organizar. Tal vez su punto de vista estaba algo enturbiado, pues no le cabía duda de que era una misantrópica. Tal vez misantrópica no era la definición justa. Había numerosas razones por las que sentir gratitud hacia la humanidad, aunque dichas razones eran cada vez más limitadas. No, Sara era más bien una persona taciturna, introvertida y melancólica. Muy inteligente, aunque podía parecer pedante a quienes no la conocían.
Se preparaba para salir a encontrarse con Álex y Lidia. Era un día otoñal y frío. Salió apresuradamente a la calle, donde se encontró con una ligera lluvia en el oscuro atardecer. De camino a la cafetería donde había planeado encontrarse con Álex, fue testigo de un encuentro entre un policía y un transeúnte, donde el agente escupió y empujó al señor, un hombre de una ya avanzada edad. Tal ignominia era común en la nueva sociedad que se había ido formando durante años.
En un poste de electricidad vio un anuncio, o lo que parecía un anuncio. Pero Sara lo reconoció inmediatamente. Era uno de esos mensajes secretos de la sociedad clandestina. Una nota lacónica que escondía el punto de encuentro para la próxima reunión. La noche del día siguiente. Llegó a la cafetería antes que Álex y Lidia. Tenía una idea en mente para discutir con los demás. Una idea que obcecaba el resto.
Lo que la diferenciaba a ella, Álex, Lidia y, en definitiva, gente como ellos, era su interés en escudriñar las circunstancias actuales así como cada noticia publicada en los medios de comunicación masivos.
Álex llegó poco después. Venía solo. Parecía nervioso y agitado. Llevaba las gafas torcidas y el pelo completamente alborotado, como si deseara despegarse de su cabellera. Le perspiraba la frente y su mirada permanecía ausente y furtiva.
—¿Qué ha pasado?— Preguntó Sara alarmada.
—Ssshhh. No grites. Creo que nos vigilan. Se han llevado a Lidia a un vedado.— Respondió casi susurrando.
—¿Pero qué dices?— Contestó Sara. Se tenía que contener para no gritar. —¿Qué podemos hacer?—
—No estoy seguro.— Contestó ausente. A lo lejos un oficial postulaba a todos los transeúntes. Algo común y, en muchos casos, de manera forzada.
Decidieron dejar la cafetería, se sentían muy conspicuos allí sentados, conversando en secreto. Álex quería dictaminar los siguientes pasos a tomar. Había que ser precavidos.
Llegaron a la casa de Álex y se sentaron en silencio en el salón. Álex decidió encender la tele, donde el presidente peroraba un nuevo dictamen acerca de algún evento u otro. No tenía relación con lo que había ocurrido con Lidia.
Era obvio que las autoridades sólo deseaban crear un sentimiento de imprecación en la multitud hacia gente como Lidia… Como Sara.
Sara estaba preocupada por Álex, había tomado una postura pusilánime, lo cual afectaría su plan. Sabía que necesitaba su ayuda, no podía permitir que se echara abajo.
—Tenemos que olvidar este proyecto— Dijo Álex de repente. —Lidia ya les habrá contado todo—
Sara lo miró perpleja. —Vamos a ver, Álex. No puedes elucubrar sobre lo que ha sucedido con Lidia. Tal vez haya ocurrido algo más de lo que no somos conscientes. Creo que lo mejor será esperar unos días.—
De pronto pensó en el mensaje secreto que había divisado de camino a la cafetería, y decidió que asistiría la noche siguiente para recibir más información sobre acontecimientos recientes.
Sara regresó a su casa esa noche preocupada, dejando a Álex sedado en su apartamento. Le había tenido que administrar tranquilizantes, pues había perdido la compostura por completo.

Se sentó en la cama y se llevó las manos a la cara y empezó a llorar. Se sentía completamente inconexa de todo y todos. Un nudo había empezado a formarse en su garganta desde el momento en que había visto a Álex entrar en la cafetería.
El gobierno consideraba cualquier manifestación, encuentro o debate para mejorar la calidad de vida de la mayoría como una ponzoña, por lo cual era increíblemente arriesgado asistir a cualquiera de estos eventos.
Tras haberlo consultado con la almohada, Sara sabía que era la única decisión con sentido que podía tomar. Se encaminó al lugar donde la reunión secreta tenía lugar. Las últimas semanas habían resultado ser una retahíla que parecía conducir a esa noche. A ese momento. A esa reunión furtiva. Llegó al lugar convenido en el mensaje secreto.

Había bastante gente, más de lo que había imaginado. Intentó escuchar una conversación. Los interlocutores hablaban de los últimos prisioneros, así que afinó los oídos en caso de que Lidia fuese nombrada.
—¿Es tu primera vez?— Le preguntaron a sus espaldas.
Sara se dio la vuelta para descubrir un semblante ameno y plácido. Era un señor mayor, alto y en buena forma. Su barba gris, casi blanca, le daba el aspecto de un Papá Noel atlético.

Sara había aprendido a desconfiar de prácticamente cualquiera, y aunque los ojos del desconocido sonreían, no podía estar segura.
—No. He visitado otras juntas en el pasado.— Contestó con reticencia.
Sara observaba con cautela el comportamiento de los presentes. Estaba más atenta a la postura de cada cual, que a lo que se decía. Algo no cuadraba. En lugar de divisar enfado y ansiedad, la mayoría parecían tranquilos y faustos.
Sin duda, había caído en una trampa.

La milla verde – Stephen King

¡ALERTA DE SPOILER!

La milla verde (The Green Mile en inglés), es la novela de Stephen King sobre unos guardias de la sección de los condenados a muerte en una prisión, y un prisionero en especial, John Coffey (like the drink, only not spelled the same way). La novela de por sí fue un experimento de Stephen King, pues en lugar de ser publicada en un tomo, la novela se compuso de seis volúmenes de libros de bolsillo: Las gemelas asesinadasUn ratón en el pasilloLas manos de CoffeyUna ejecución espeluznanteViaje nocturno y La hora final de Coffey.

La historia tiene lugar en 1932, en la prisión de “Cold Mountain”. Mencioné que se trata de los guardias de la sección de condenados a muerte. En realidad la prisión carecía de tal sección, y lo que tenían era el Bloque E. Allí iban todos los prisioneros cuyo viaje final sería a lo largo de la milla verde que les llevaría a “Old Sparky”, la silla eléctrica. Sin embargo, la historia la narra nuestro protagonista muchos años más tarde, desde un asilo de ancianos en los años 90.

Narrada en primera persona por nuestro protagonista, Paul Edgecombe, cuenta la historia del último prisionero, John Coffey, que fue ejecutado en Old Sparky durante sus días como guardia en Cold Mountain.

John Coffey es un hombre afroamericano. Alto, grande, musculoso e increíblemente empático. Su apariencia a primera vista sin duda engaña, pues su físico esconde una persona sensible y frágil. Se le acusa de violar y matar a dos niñas gemelas (blancas), pues le encuentran con ambas en sus brazos, ensangrentadas e inmóviles. Él está llorando incontroladamente, y cuando le preguntan, dice: “No lo pude evitar. Intenté cambiarlo, pero ya era demasiado tarde.” Lo cual toman como una confesión. El juicio va rápidamente y lo condenan a muerte.

Los personajes de la prisión son varios y todos tienen un papel importante en la historia: Paul Edgecombe —el narrador, como ya he dicho—, Brutal, Dean, Harry y, como no, Percy Wetmore (el “malo” de la historia). Tampoco podemos olvidar al director de la cárcel (y su esposa) y a la esposa de Edgecombe. Hay algunos guardias más, pero son secundarios y no tan importantes en los eventos que acontecen en la novela. Los prisioneros son varios también, y cada uno tiene su papel. El más importante aparte de Coffey, es Delacroix, un acadiano que había asesinado a su familia y que había adoptado una mascota en prisión, un pequeño ratoncito al que le enseñó a hacer trucos (Mr. Jingles en inglés). Aparte de ellos dos, también se encuentra en la prisión el nativo americano Bitterbuck y más tarde se une al grupo (tras la ejecución de Bitterbuck) Will Wharton, un psicópata que lleva tatuado en el brazo la cara de “Billy el Niño”.

Con dichos protagonistas y dicho escenario, King nos traslada a un mundo donde la justicia no es lo que parece y donde lo sobrenatural transforma la perspectiva y creencias de nuestros personajes.

Como ya comenté, Paul Edgecombe narra la historia ya siendo anciano y cuando todos estos personajes han fallecido excepto él. Lo interesante de este aspecto de la historia, es que se dibujan paralelos entre su vida en el asilo y su vida en Cold Mountain sesenta-y-algo años más tarde. Uno de los empleados en el asilo tiene la misma personalidad que Percy: sádico y cruel.

Percy es el antihéroe perfecto: conectado, ignorante, se da aires de importancia, mientras que todo lo que hace empeora las circunstancias. Es cruel, sádico y disfruta haciendo sufrir a quienes no se pueden defender o no lo hacen.

Cuando uno dice Stephen King, lo primero que viene a la mente es: terror, miedo. Pero algunas de sus novelas e historias no son de terror. La milla verde entra dentro de la categoría de lo sobrenatural, un aspecto oscuro que es el lado oscuro de algunas personas y el suspense del relato. ¿Qué pasará cuando pase la página? En mi opinión, Stephen King es un escritor muy complejo. Sí, su género es mayormente terror y lo sobrenatural, pero no siempre hay terror o supernatural (como veremos más adelante con otras críticas). La milla verde tiene un toque de lo sobrenatural, pero el resto no es terror, aunque sí algunas cosas que son horrorosas, como la muerte de Delacroix o Bill Wharton.

Es una de mis favoritas suyas. Uno siente el dolor humano, la tristeza de Coffey y la relación fraternal entre los guardias del Bloque E. Uno se trasladada a 1932 en Estados Unidos, y vive durante horas con los protagonistas, siempre preguntándose qué pasará. Uno quiere ver sufrir a los “malos” y quiere redimir a los “buenos”. Pero, si estás familiarizado con King, sabes que en la mayor parte de sus novelas mueren muchos de los protagonistas. La cuestión es cuándo.

La novela en inglés tiene exactamente quinientas páginas. Siempre que puedo, intento leer libros en el idioma original, pues siempre siento que algo se pierde en la traducción. Supongo que la versión española tendrá más páginas.

Para alguien que no ha leído Stephen King, le recomendaría esta novela como una primera para leer. Para familiarizarse con su estilo y su prosa. Una de las cosas que hacen que sea tan buen escritor es su representación de la naturaleza humana: lo bueno, lo malo, lo excepcional, lo mediocre y todo lo que se encuentra de por medio. Escribe diálogos muy realistas, y no se entretiene con decorar su narrativa con símiles innecesarios o descripciones alargadas. No. Escribe bien porque uno se identifica siempre con alguno o varios de sus personajes. Porque cuenta su historia para el lector, no para impresionar a nadie. Además, sabe cómo mantener al lector interesado en el transcurso de cientos de páginas.

Por todas esas razones, recomiendo este libro con 5/5 estrellas.

Comparando el libro con la película, la adaptación es sin duda muy buena. Dirigida por Frank Darabont (Cadena perpetua y La Niebla), hace muy buen trabajo adaptando la esencia de la novela en la película. Se toma algunas libertades creativas como, por ejemplo, la manera en que Paul Edgecombe descubre que John Coffey es inocente cambia un poco entre el libro y la película. También la escena en la casa del director de la cárcel cuando Paul, Brutal y Harry llevan a John Coffey a que cure a su mujer del tumor cerebral que la aflige. En la película tampoco entra el enfermero que le hace la vida imposible a Paul en el asilo de ancianos y todo ese abuso. Lo cual tiene sentido, porque creo que de haberlo introducido en la película, serían demasiadas narrativas para mantener una estructura coherente. Creo que el guión que Darabont creó para la pantalla es perfecto, sobre todo porque, como dije, mantiene la esencia e integridad de la novela.

Cada actor hace un papel impresionante, especialmente Michael Clarke Duncan —DEP— (John Coffey) y Doug Hutchison (Percy Wetmore). Claro que todos ellos fueron fenomenales, incluyendo David Morse (Brutal) —en mi opinión un actor bastante subestimado— al igual que Sam Rockwell (Bill Wharton). Tom Hanks (Paul Edgecombe), Barry Pepper (Dean) y Jeffrey DeMunn (Harry) son perfectos para los papeles de los guardias. Doug Hutchison fue perfecto para el papel de Percy. No me puedo imaginar a otro actor haciendo ese papel y haciéndolo tan bien. La película es una de mis favoritas. Le doy nueve estrellas de diez. La recomiendo leyendo el libro o sin leerlo. Creo que libro y película van muy bien de la mano y también independientemente el uno de la otra.

Una de mis novelas favoritas de Stephen King y una de mis películas favoritas de Tom Hanks.

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The Green Mile book/movie review

11 de noviembre, 2019

Un largo camino hacia la libertad – Nelson Mandela

La autobiografía de Nelson Mandela: Un largo camino hacia la libertad, cuenta la historia de su vida desde el principio, su infancia en Mvezo, un pequeño pueblo en el distrito de Umtata, a ochocientas millas de La Ciudad del Cabo.

Nos cuenta el origen de su nombre, y por qué recibió varios nombres. Nelson fue el nombre inglés que le dieron en la escuela, aunque su padre le otorgó el nombre Rolihlahla, perteneciente al lenguaje Xhosa que significa “arrancar la rama de un árbol”. A Mandela también se le conocía como Madiba, que era el nombre del clan al que pertenecía. Era una forma de dirigirse a él con respeto.

Lo que más me gustó de este libro es que no parece un biografía. Está escrito de tal manera que parece más una novela de ficción que la historia real del hombre que cambió la política de Sudáfrica. Bueno, seamos justos, no lo hizo solo. Recibió ayuda de un grupo de personas que querían cambiar el sistema político que había regido en Sudáfrica por más de trescientos años.

Cuando a Mandela le informaron de que debía contraer matrimonio por conveniencia, decidió huir de su pueblo e ir a Johannesburgo con un amigo. De ahí su vida política empezó a tomar forma. Mandela siempre estuvo interesado en los estudios. Estudió Derecho y empezó a trabajar en oficinas de abogados. Con el tiempo, él y Oliver Tambo abrieron la primera firma de abogados negros en Johannesburgo.

La vida de Mandela no fue fácil. Luchó por recibir los derechos civiles que todos los seres humanos merecen y que la población negra de Sudáfrica no conseguía. Se les trataba peor que a animales. No tenían ningunos derechos, ni siquiera a votar, por lo que el gobierno que acababa en el poder era siempre de blancos.

El Apartheid en Sudáfrica era deplorable, y cualquier lucha que creaban, el gobierno encontraba una manera de hacerlo ilegal. La frustración crecía y el partido CNA al que pertenecía (que era el partido más moderado y en contra de la violencia), no alcanzaba las metas que pretendían para cambiar la situación socio-política del país. Por lo tanto, crearon un partido que se dedicaría a “actos violentos”. Estos actos no pondrían vidas en peligro, pero se trataba de llamar la atención del gobierno. Cada vez que había un enfrentamiento pacifista por parte de cualquier grupo en Sudáfrica, el gobierno lo convertía en una matanza. Fue por ello que Mandela y un grupo de sus compatriotas en el CNA (Congreso Nacional Africano) se vieron obligados a fundar MK (Umkhonto we Sizwe).

Mandela nunca sintió odio por la gente blanca de su país, y tampoco fue nunca su intención erradicar esa parte de la población. Él quería crear un país en que todas las razas podían convivir en harmonía o, al menos, con un respeto mutuo.

Su lucha le llevó a juicio varias veces. El Juicio de Traición duró durante más de cuatro años, donde los acusados fueron absueltos, pero el gobierno hizo lo imposible para atraparlos de otra manera, y unos años más tarde, le volvieron a arrestar a él y a muchos de los acusados en el Juicio de Traición. Está vez sí fueron condenados porque, según su propia admisión, habían quebrantado las leyes. La cuestión era que las leyes eran corruptas y no tenían otra opción que infringirlas y luchar contra ellas para obtener sus derechos como seres humanos. En 1964 Mandela y sus compatriotas fueron sentenciados a cadena perpetua, empezando en Robben Island.

Durante sus años en prisión, sus hijos crecieron y uno de ellos murió trágicamente en un accidente de auto. No le permitieron atender el funeral. También empezó a escribir sus memorias furtivamente, pero el manuscrito original nunca vio la luz del día. Dentro de la cárcel luchó por algunos derechos como prisioneros. Su argumento era siempre que no eran delincuentes comunes, sino prisioneros políticos y como tales exigía que les trataran con un mínimo de respeto. La mayor parte de las veces perdía las batallas. Pero sí de algo no se le puede culpar a Mandela, era de darse por vencido. El hombre luchó hasta el final. Una lucha que, poco después de recibir la libertad, le convirtió en el primer Presidente negro de Sudáfrica.

Mi calificación para este libro es cinco estrellas de cinco. Está muy bien escrito, es interesante y se aprende muchísimo de la historia de Sudáfrica. Es cierto que al principio me costó un poco entrar en la narrativa, pues habían muchos nombres y muchos detalles que olvidaba fácilmente. Pero según uno se adentra en la vida y experiencias de este hombre tan notable, se hace más difícil soltar la lectura. También me resultó muy interesante porque, a pesar de que había oído hablar del Apartheid y de que la situación en Sudáfrica había sido horrible para la población de color (no sólo los negros, pero indios y cualquier raza que no fuera la blanca sufría alguna especie de racismo y prejuicio), poco sabía realmente de la magnitud del problema. Claro que todos sabemos quién es Nelson Mandela y que fue un gran hombre y que recibió el premio Nobel de la Paz… pero mi conocimiento no llegaba a más. Este libro me abrió los ojos en muchos aspectos. También me gustó que no hablara mucho de Martin Luther King Jr., que aunque vivieron vidas paralelas, lucharon en países diferentes y, en parte, situaciones parecidas y, asimismo, muy distintas.

Recomiendo este libro a cualquiera que esté interesado en aprender algo más de la historia de Sudáfrica y de la vida de Nelson Mandela.


Ahora, comparando el libro con la película, la versión cinematográfica pierde mucho del contenido de la versión escrita.

https://youtu.be/7HXJknSk-5Y

La película se centra mucho más en su vida sentimental, en sus matrimonios y en sus adulterios con su primera esposa (que, según entendí yo en su libro, no ocurrieron). Su esposa sospechaba que la engañaba, pero él le decía que estaba muy envuelto en la causa y en sus ansías de cambiar la situación del país, y que esas reuniones le mantenían ocupado hasta largas horas de la noche. En ningún momento corrobora su autobiografía lo que la película implica. Según él, el matrimonio no funcionó porque su mujer no lograba entender por qué él necesitaba estar tan involucrado políticamente. Sus diferencias eran demasiado como para solventar el matrimonio.

Ese tema aparte, que para mí realmente no lleva peso alguno en la historia y creo que hubiesen dejado mejor fuera, la película no explica en ningún momento lo que le llevó a Johannesburgo, ni porqué ni cómo se involucró en asuntos políticos. Muy por encima muestran las injusticias a las que la población negra se veía sometida y que Mandela condenaba. Pero la película fracasa en mostrar los distintos partidos políticos existentes en esa época. En cómo incluso los diferentes partidos no siempre se ponían de acuerdo. El Juicio de Traición ni siquiera se mencionó en la película, y ese juicio fue la fundación a lo que ocurrió posteriormente.

Pero lo que más me molestó de la película, es que Mandela, en su autobiografía, nombre con énfasis a aquellas personas que fueron muy importantes para el cambio y que trabajaron con él. Personas sin las cuales él no hubiese llegado a la posición a la que llegó. No nombra la relación tan fraternal que existía entre él y sus compatriotas. Tampoco muestra que los guardas en Robben Island apenas hablaban inglés, y que sólo hablaban bien el afrikáans. No muestra tampoco los viajes que hizo Mandela fuera de Sudáfrica para recaudar fondos para ayudar en la lucha contra el gobierno. Sus viajes ayudaron en parte a darle notoriedad internacional. Tampoco queda muy claro por qué finalmente decidieron soltar a los presos, pues no sólo a Mandela, sino también a los demás. No se cuenta cómo casi murió de pulmonía…

Y entiendo que no se puede poner todo lo que contiene un libro de más de seiscientas páginas, pero la película dura casi dos horas y media, y mucho de lo que muestra son sus relaciones amorosas que, en mi opinión, eran importantes, pero no lo más sobresaliente de la historia de su vida.

La película por sí sola está bien. Es una buena película, dirigida por Justin Chadwick (La otra Bolena), con Idris Elba como Nelson Mandela y Naomie Harris como Winnie Madikizela. Ambos actúan muy bien y recuerdo que cuando la vi por primera vez me gustó mucho. Pero si la vas a ver para aprender un poco sobre la historia de Sudáfrica, te recomiendo que leas el libro, pues en la película se han tomado libertades creativas que no pintan del todo los hechos tal y como ocurrieron en la realidad.

Allí queda mi crítica. Si has leído el libro y/o visto la película, comparte tus comentarios. ¿Estás de acuerdo o no con mi crítica? Me encantaría oír lo que tienes que decir. Y ya que estamos hablando de biografías, comparte en la sección de comentarios tu favorito, para añadirlos a mi lista de lecturas.

Gracias por leer!

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20 de octubre, 2019

Julio Verne — Veinte mil leguas de viaje submarino

Veinte mil leguas de viaje submarino es la historia de un científico que por circunstancias del azar, se ve forzado a viajar bajo la superficie del mar en un submarino llamada Nautilus con el capitán Nemo.

Acompañado de su sirviente y un arponero, el protagonista, Pierre Aronnax, recibe un trato cordial y frío del capitán, que ha perdido la fe en la humanidad y utiliza el Nautilus como un medio para ocultarse del mundo exterior y atacar a barcos que se le acerquen. No sabemos mucho de su vida, Julio Verne no indaga dentro del capitán, pero sí sabemos que en algún momento perdió a su familia y que culpa a alguien de tal pérdida. No sabemos quién es responsable o cómo ocurrió, pero sí que es un hombre reservado, un tanto desequilibrado, pero leal para con su tripulación.

El arponero, un canadiense de Québec, no soporta la idea de pasar tiempo en el submarino. Es un hombre sencillo, que disfruta de su trabajo y navegando los mares. El submarino le parece una condena que ni ha buscado ni se merece. El sirviente de Annorax es más pasivo. Se limita a seguir a su empleado y a resignarse a lo que las circunstancias traigan en su camino. Es una persona inteligente y leal, y uno no puede sino encariñarse con él y respetarle.

Durante el transcurso del libro, nuestros protagonistas planean y piensan en maneras de escapar, mientras viven aventuras y descubren un mundo que jamás podían haber imaginado existía. Luchan contra monstruos marinos y descubren el Atlántida. Al final de la novela, Nemo se encuentra con su gran enemigo, un barco que, de nuevo, no sabemos a qué país pertenece, pero parece ser el blanco que el capitán ha estado intentando encontrar para atacar y destruir. Lo consigue, pero poco después el submarino se ve succionado hacia el torbellino maelstrom. Sin embargo, nuestros 3 cautivos logran escapar, y son rescatados en la costa de Noruega.

La novela tiene varios puntos interesantes:

  • Los personajes son complejos
  • Las descripciones de las aventuras son fantásticas
  • La narrativa está bien desarrollada y la estructura de la novela consigue picar la curiosidad del lector
  • Personalmente soy muy aficionada de las novelas de ciencia ficción, aventuras y lo supernatural, así que ésta tenía un poco de todo. Bueno, no sé si supernatural entra dentro de esta historia, pero tal vez un poco sí con los monstruos marinos.

    Probablemente lo más interesante de la novela es lo poco que sabemos de Nemo y si consiguió salvarse al final o qué ocurrió exactamente con el Nautilus.

    Por lo tanto, si eres aficionado, como yo, de este tipo de género, te recomiendo que le des una oportunidad a esta novela. Es corta, se lee fácilmente y es entretenida. Una buena lectura de fin de semana.

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    VEINTE MIL LEGUAS DE VIAJE SUBMARINO

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    20,000 Leagues Under the Sea book review

    16 de octubre del 2019