La soledad es un tema que me persigue desde muy temprana edad. Puede que sea por ello que me gusta escribir sobre esta amiga tan fiel. Me ayuda escribir cuando me siento baja de ánimos y, como la soledad se me acerca de vez en cuando, le dedico unas líneas como agradecimiento por la inspiración que me ofrece.

Soledad, soledad
Triste y amarga soledad.
Te despoja de toda libertad
y te aparta de la verdad.
Tan fría y sombría
que te absorbe todo tu ser
y te deja sin ningún querer.
Te sientes abandonado
gran amigo de lo odiado
y sin respuestas a tus preguntas,
llorando y pensando te acuestas.
Música de fondo
que te hace reflexionar
llegas a lo más hondo
y no dejas nunca de pensar.
¡Oh, maldita soledad,
ladrona de amistad,
desgarra tu dignidad
y te envuelve sin piedad!
Si tú supieras
que lo que más temo
es que te fueras…
que me quedara sin ti.
No piensas sin llorar,
sólo quieres que te quieran,
sólo deseas amar,
deseas no sentirte así.
No hay nada peor
que sentirse solo
no se le comprara ningún temor,
porque no hay otro.
La muerte a tu lado
es todo un regalo
yo prefiero morir
que de este modo vivir.
Cómo odio sentirme así
te quiero a ti,
quiero que estés junto a mí
y que me digas que no estoy sola, como creí.
Ojalá todo se basara
en la compañía del amor,
no habría vida amarga
contigo en mi corazón.

Mayo, 1994