Me has vuelto a dejar.
Tu ausencia le ha abierto la puerta
a la memoria desoladora
de tu cálida mano sobre mi piel,
tu dulce caricia rozando
suavemente mis desnudos hombros,
tu tierno beso sobre mis pies.
Aunque acabas de desaparecer,
he empezado a añorarte
antes de verte por última vez,
anhelando el volverte a ver,
sentirte y disfrutarte como antes.
Te recuerdo y siento
la misma nostalgia
cada vez que me das la espalda,
para abrirle paso a quien
te mata lenta y suavemente
con su entrada.
Sé que es tu destino,
que así como desapareces,
un día regresarás.
Que parece lejano,
pero tu rostro asomarás.
Empero mi temor me atrapa,
siento que no mostrarás
tu alegre semblante,
acompañado de su alegre canción
y tus ganas de bailar.
Me desespero y pienso
el efecto que en mí dejas,
es un tesoro sin ti ausente.
Recapacito y pienso,
me convenzo y siento…
que precisamente te quiero más
porque cuando más te deseo,
no siempre estás.
23 de octubre, 2010