Gran error es huir del pasado
para percibir un nuevo futuro.
El tiempo se ha hecho dueño de mi vida,
las horas pasan y así los días.
Todo se me escapa de las manos,
la dependencia que tanto buscaba,
ahora aborrezco.
Los sueños con los que me ilusionaba
se convirtieron en pesadillas.
Sueño despierta, muero soñando.
Lágrimas desconocidas se deslizan por mi rostro.
No las conozco, jamás las había visto.
Pensé que era feliz,
pero en esta felicidad estoy perdida.
Vivo en un mundo más grande,
nuevo, rodeada de extraños.
No me conozco, olvido quien soy.
Vestigios del pasado procuran
con cautela llenar huecos vacíos
que en mi memoria habitan.
Cuándo me fui, no lo recuerdo…
Quién tomó mi lugar,
es ahora mi dueña.
Preñada de confusión y tormento
se encuentra mi mente,
celosa de mi corazón
porque apenas siente.
El dolor del deber
me miente, me confunde,
me enreda en una red
en la cual mi alma se encuentra ausente.
Estoy perdida en un océano de ilusiones,
me hundo en la profundidad del desengaño.
He de flotar nuevamente
al mundo trascendental del que provengo.
Mayo 2003