No me toques con esa mano,
fría, muerta y aterradora.
No quiero sentir tu vacío,
ni que me tientes con esos dedos delicados.
No me engañas,
sé lo que buscas.
No cederé a tus súplicas,
no seré tu prisionera.
Apártate de mí,
no te daré mi alma.
Te doy la espalda
y saludo a tu enemigo.
No me ha visto
mas yo no desisto.
Le extiendo la mano,
aunque no la toca.
Me mira con desprecio
y el pánico me invade.
Me miras con ternura…
¡Yo no te quiero!
Me buscas…
Procuro escaparme.
¿No ves que me asustas?
¿Que busco una salida?
Corro, huyo, persigo a tu enemigo…
pero le he perdido.
Con una lágrima solitaria
que lentamente atraviesa mi mejilla,
te miro y me sonríes.
Mis brazos te buscan,
cuando te encuentran
me percato que estoy perdida.
Soledad,
aquí me tienes…
única amiga,
mi peor enemiga.

Abril 2005